Espacio de Relax

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Habitad de los duendes

miércoles, 9 de febrero de 2011

Susurros Escondidos

Su cuerpo yacía desnudo como si seres ajenos a este mundo hubiesen succionado todo su ser, su cuerpo lúgubre alimentado sólo con gusanos que él mismo cultivaba en sus vísceras, gusanos que se reproducían para mantener un lugar cuidado. Abandonado en las aguas ocultas de mi ciudad, él de apenas 27 años de edad aún evocaba lo que era vivir y ser feliz, en su memoria recuerdos existente de toda su vida los recordaba una y otra vez, los modificaba, algunos los eliminaba y otros simplemente los olvidaba. Como aquel día que lo marcó para siempre: amaneció y pensó que era un sueño, el tenerla a su lado. 

Cuando despertó se dio cuenta de la realidad, estaba ahí, acostada en su cama, sus cuerpos cerca, la mano de ella en su pecho y su respiración cada vez la sentía más cerca de su rostro, recordó lo vivido esa noche y revivió en su memoria momentos lujuriosos. Se sobresaltó de tal manera que empujando el cuerpo de aquella bella mujer que aún descansaba a su lado se sumergió en un mar de odio y desprecio a sí mismo. Aquella joven que aún no entendía nada de lo sucedido con lagrimas en su rostro le preguntaba el por qué de esa actitud, él cada vez mas asqueado la golpeaba hasta hacerla sangrar y la maldecía sin dejar de hacerlo, no podía creer aquello que había pasado, hasta que alguien sin tocar entró a la habitación.

 Era su madre que había ido a despertar a su hija sin imaginarse que también se encontraría a su hijo.

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Mirada del olvido

La distancia es el olvido de lo que un día fuimos

La tristeza es el aire que mueve mis pasos

Sólo el deseo de tenerte a mi lado es lo que alimenta mis ansias

Y me hace partícipe de esta mentira llamada vida

La fuerza que conservo la dejo plagada en cada línea que te dedico

Aun recuerdo como fuiste desterrada ¡OH Ángel Mío! De la luz eterna

Sentado estoy a la espera de tu llamada, para así morar contigo al píe de la montaña del pecado.

Repetida Eutanasia

La demencia se apoderó de mi vida

Ahora soy su marioneta

Horrendas muecas posa en mis rostro

Y me disfraza con los peores harapos

Una hora al día me deja solo

Y me entrega a la lucidez, pero

¡Maldita sea! Es siempre tarde

Y me encuentro solo, rodeado de nada

Aprovecho ese efímero instante

Para plagar mis pensamientos y vivencias

En hojas de papel

Cuando siento la libertad a plenitud,

La desgraciada se apodera nuevamente de mi sombrío cuerpo

Una lucha constante de poder

Se crea en mi mente y por más que luche, estoy vencido

Sólo una hora al día soy dueño de mis pensamientos, de mi vida, de mi lucidez...

De mi miseria.