Extasiado por sus besos mi cuerpo se transfigura y se diluye con su luz, poco a poco me voy desintegrando haciendo ebullición con lo que quedaba de mi materia. Pero maldita sea....! el Sol celoso atravezó su rayo a lo poco que quedaba de mi cuerpo y destrozó el sublime contacto.. La luna con ansias devastadoras conjuró mi cuerpo haciéndolo dueño de su luz y caminante ante sus ojos.
Hoy día sólo ella conoce mi sentir y mi cuerpo deambula con la guía de su mirada. De día, el Rey de la luz aleja mi cuerpo de sus rayos.
Hoy, Soy caminante nocturno y ajeno al amanecer.. La Luna, dueña de mi cuerpo, espera cada noche para arropar mi piel y aromatizar mi alma.

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