Espacio de Relax

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Habitad de los duendes

domingo, 20 de febrero de 2011

GEMIDOS DE LA LUNA

La luna, prostituta de la noche y deseosa de mi piel trastoca con su luz mi cuerpo y gime sin cesar, convirtiendo el mar en testigo de nuestra unión. Gemidos que sin cesar dosifican mis labios.. Uno, dos tres, sudor, quejidos, suspiros y más gemidos pululan de la unión de su fuerza con mi cuerpo.. 

Extasiado por sus besos mi cuerpo se transfigura y se diluye con su luz, poco a poco me voy desintegrando haciendo ebullición con lo que quedaba de mi materia. Pero maldita sea....! el Sol celoso atravezó su rayo a lo poco que quedaba de mi cuerpo y destrozó el sublime contacto.. La luna con ansias devastadoras conjuró mi cuerpo haciéndolo dueño de su luz y caminante ante sus ojos. 

Hoy día sólo ella conoce mi sentir y mi cuerpo deambula con la guía de su mirada. De día, el Rey de la luz aleja mi cuerpo de sus rayos.

Hoy, Soy caminante nocturno y ajeno al amanecer.. La Luna, dueña de mi cuerpo, espera cada noche para arropar mi piel y aromatizar mi alma.
 

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Mirada del olvido

La distancia es el olvido de lo que un día fuimos

La tristeza es el aire que mueve mis pasos

Sólo el deseo de tenerte a mi lado es lo que alimenta mis ansias

Y me hace partícipe de esta mentira llamada vida

La fuerza que conservo la dejo plagada en cada línea que te dedico

Aun recuerdo como fuiste desterrada ¡OH Ángel Mío! De la luz eterna

Sentado estoy a la espera de tu llamada, para así morar contigo al píe de la montaña del pecado.

Repetida Eutanasia

La demencia se apoderó de mi vida

Ahora soy su marioneta

Horrendas muecas posa en mis rostro

Y me disfraza con los peores harapos

Una hora al día me deja solo

Y me entrega a la lucidez, pero

¡Maldita sea! Es siempre tarde

Y me encuentro solo, rodeado de nada

Aprovecho ese efímero instante

Para plagar mis pensamientos y vivencias

En hojas de papel

Cuando siento la libertad a plenitud,

La desgraciada se apodera nuevamente de mi sombrío cuerpo

Una lucha constante de poder

Se crea en mi mente y por más que luche, estoy vencido

Sólo una hora al día soy dueño de mis pensamientos, de mi vida, de mi lucidez...

De mi miseria.